Nunca te adaptes a lo que no te hace feliz.

Creerse ser feliz y ser feliz obviamente son dos conceptos totalmente opuestos. Aunque todos sabemos que esta diferencia nos lleva a un punto en que decidimos preferimos olvidarla consciente o inconscientemente.

Ya sea por un trabajo, una relación o cualquier otra situación decidimos cambiar nuestro concepto de felicidad, tranquilidad , plenitud aunque no estemos contento con ello. Creemos generalmente que es mejor estar con alguien por costumbre y miedo, aunque no seamos felices a estar solos por no saber estar con uno mismo en sincronía.

Esta situación también se presenta en el trabajo; en donde por tener éxito económico o reconocimiento aunque no sea una ilusión llegar día a día a trabajar seguimos ahí o con los amigos ya sea por buscar algún reconocimiento o seguridad, tener un estilo de vida por pertenecer aunque dentro de nosotros no coincidamos en forma de vida pero el “status” nos hace quedarnos ahí.

Estar en un estado de infelicidad, vacío y estrés constante tarde o temprano nos va a llevar a caer en otra situación para mitigar esa falta de felicidad y satisfacción. En donde las consecuencias pueden llegar a ser muy graves como el consumir, la depresión, presión constante, sentimientos de soledad, etc.

Para ser feliz primero tenemos que estar emocionalmente estables, aceptarnos y en estar paz con nosotros mismos, a partir de ahí nos podemos dar cuenta si realmente somos felices con la persona que estamos, en la actividad que realizamos y con las personas a quien frecuentamos.

Es importante vencer esos miedos y auto juicio y tomar las decisiones que sabemos son las mejores para nosotros sin importar “el que dirán” .
Lo más importante es estar en comunión con uno mismo para poder estar bien con los demás.

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